El trabajo entrante se clasifica, enriquece y enruta según la capacidad, la disponibilidad y la política, no codificados por turnos.
El enrutamiento suele ser la parte fea de las operaciones: una maraña de reglas que nadie posee. El enrutamiento inteligente lo convierte en una política: las capacidades, la carga, el SLA y el historial de resultados influyen en dónde aterriza un trabajo.
Los artículos entrantes se clasifican; El contexto y la prioridad se adjuntan antes de que el enrutamiento considere un objetivo.
La combinación de capacidades, la disponibilidad, la carga de trabajo y los resultados pasados determinan cuál es la mejor opción: agente o humano.
El receptor obtiene todo el contexto más un resumen de por qué fue elegido. No hay caídas de boletos simples.
Los catálogos de habilidades y las certificaciones influyen en el enrutamiento; el trabajo especializado encuentra propietarios especializados.
El equilibrio de carga evita que el mismo héroe reciba todos los boletos retorcidos.
Los datos de resultados regresan al enrutamiento: los propietarios que resuelven una categoría más rápido comienzan a ver más.
Escalamiento basado en tiempo, gravedad y patrón con recibos por cada salto.